miércoles, 17 de mayo de 2023

ASCORBATO, ESCORBUTO Y ATEROMAS

 


Tres palabras clave para tratar un problema vital para la Salud Pública que nos concierne a todos. La primera de ellas ascorbato, muy pocas moléculas han interesado tanto a los investigadores y han llenado tantos espacios divulgativos como la vitamina Ccomercialmente se encuentra en los anaqueles de los establecimientos como acido ascórbico o como sal de ascorbato (ascorbato de sodio o de calcio), tiempo atrás llegó al “top” ventas de los suplementos alimenticios. 


En la década de los noventa el cardiólogo e internista Robert C. Atkins, fundador del Atkins Center de Manhattan, escribió en uno de sus libros que es difícil encontrar una condición de salud que no se beneficie de la vitamina C, es el nutriente que lo hace todo. Como era de esperar, los clínicos han constatado que la clave está en la dosis, como es norma general en la farmacocinética de los medicamentos, y es que éste es un “medicamento huérfano” porque está siendo infrautilizado como tal, todavía sin asignarle enfermedades que aliviar. Como ejemplo ilustrativo, un estudio publicado en la Revista de la Asociación Americana del Corazón, reveló que por cada 20 micro moles más de ácido ascórbico por litro de plasma, obtuvo un 20% menos de mortalidad por insuficiencia cardiaca. Con 500 miligramos de vitamina C al día en la población general se alcanzarían 80 micro moles por litro de plasma y con ello se salvarían 216.000 vidas al año en los EEUU (con un coste increíble de 3 céntimos persona día), ¿Qué pasaría si tomáramos 1.000 o 2.000mg día?

El ascorbato de sodio en polvo, formula C6H8NAO6, es ascórbico con una molécula de sodio añadida, por carecer de la acidez propia del ácido ascórbico, puede administrarse a grandes dosis, pero sin molestar al estómago (también hay una presentación para uso intravenoso). A nivel mundial se producen más de 100.000 toneladas anuales de ácido ascórbico pues hay que cubrir también la demanda como ingrediente cosmético y antioxidante alimentario (E 300). El intestino humano puede asimilar diariamente un mínimo de tres gramos de esta  molécula única (mejor si se espacian las dosis), las heces se sueltan cuando se rebasa la capacidad individual de asimilación intestinal (el doctor Robert Cathcart estudió y publicó este fenómeno en Hipótesis Medica en 1981), sin embargo, se ha investigado que cuando se nos presentan circunstancias adversas tales como una infección o una situación de gran estrés, la capacidad de asimilación se eleva sorprendentemente mucho más. La excreción de ácido ascórbico por la orina puede disminuir o detenerse en un intento de los riñones por evitar el escape del nutriente cuando la demanda celular se dispara o la ingesta es demasiado escasa, un ejemplo de este fenómeno se ha constatado en diabéticos, fumadores o grandes deportistas. Se estima que eliminar un mínimo de 5 o 10 mg. de ácido ascórbico por decilitro de orina (ascorburia) es saludable.

 La mayoría de los mamíferos (con la excepción de los seres humanos, los monos y ciertas cobayas) tienen la capacidad de fabricar todo el ácido acido ascórbico (AA) que necesitan, el hígado de estos animales se encarga de sintetizarlo a partir de la glucosa, otro hidrocarburo, de composición química casi idéntica, que también es imprescindible para la vida (C6H12O6 es la glucosa y C6H8O6 es el ácido ascórbico). La salud de estas especies depende en gran medida de este cofactor pues en situaciones de estrés reaccionan con un fuerte aumento de la ascorbemia (presencia de ascórbico en la sangre), dependiendo del peso de cada ejemplar, pueden disponer de cantidades hepáticas que oscilan entre 10 a 100 gramos al día (100.000 mg). Mediante el escudo protector del AA las capacidades inmunitarias de los mamíferos funcionan de forma óptima por muy adverso que pueda ser el medio, principalmente nos interesa saber que no padecen enfermedades cardiovasculares relevantes. Por el contrario, los humanos tenemos silenciado el gen GULO que se encarga de la transformación hepática de la glucosa en acido ascórbico, se especula acerca de las causas que provocaron este fenómeno evolutivo (detallado en el Catálogo de Desórdenes Genéticos OMIN, Online Mendeliano Inheritance in Man). En nuestra especie la captación celular de la glucosa tiene preferencia al ácido ascórbico, por ese motivo los glóbulos rojos segregan una substancia inductora para que los receptores permitan una mayor entrada de ácido dihidroascórbico (forma reversiblemente oxidada del ácido ascórbico). Debido a esta prioridad, la capacidad de captación de ascórbico celular se ve interferida (sobre todo en las personas diabéticas) por la dieta occidental que es muy hiperglucémica, es decir, muy elevada en azucares, cereales zumos y otros malos hidratos de carbono.  

Sin ánimo de ser prolijo, debo citar algunas de las numerosas funciones de la vitamina C para tener una mejor perspectiva de su papel en nuestra biología. La vitamina C actúa como un cofactor para varias enzimas que intervienen en la síntesis del colágeno, la carnitina (aminoácido transportador de las grasas hasta las mitocondrias para producir energía), tirosina, hormonas y neurotransmisores. La vitamina C es principalmente un reductor del estrés oxidativo, en este sentido su función antioxidante permite reparar el ADN, regenerar a otras vitaminas y prolongar la vida del glutatión (el antioxidante maestro de fabricación endógena). 


El colágeno es la proteína de sostén de los tejidos (cartílagos, matriz ósea, ligamentos, piel, tendones, etc.), la alteración de esta función de la vitamina C da lugar a dificultad para cicatrizar, reparar fracturas, hemorragias en la piel y lesiones en las encías.


 


En el ámbito inmunitario la vitamina C aumenta las capacidades de los linfocitos y eleva la producción de interferón, adicionalmente aumenta la integridad de las mucosas. A nivel del endotelio vascular (finísima capa de una célula de espesor que tapiza el interior de los vasos sanguíneos) la vitamina C está involucrada en la producción de óxido nítrico y prostaciclina (responsables de la dilatación de los vasos y de la viscosidad de la sangre). Una vez se tiene consciencia del gran campo de acción del ácido ascórbico se puede inferir que algunos síntomas comunes como el cansancio, el aumento del peso, la propensión a las infecciones, la inestabilidad emocional, tensión elevada, alteración electrocardiográficas etc. pueden tener que ver con deficiencia de AA. Estudios poblacionales realizados en Francia revelan unas cifras pobres de concentración plasmática de AA, más de la mitad de la población vive con menos de 23 micro moles por litro cuando sería conveniente casi cuatro veces más.

Con solo 200/400mg de vitamina C al día los adultos jóvenes alcanzan concentraciones muy recomendables de 60/80 micro moles por litro de plasma.

La carencia de AA llevada el extremo, nos conduce a la enfermedad del escorbuto (segunda palabra clave del inicio) que básicamente provoca la desintegración o disolución del colágeno, terminando con el derrumbamiento del armazón (las vigas) de nuestro cuerpo, como si de un edificio se tratara. Al principio sentimos debilidad, dolor óseo-articular (incluso hemorragia del periostio), lesiones en la piel, sangrado de encías, hematomas, retraso en la cicatrización o el típico cabello rizado en forma de sacacorchos. En la actualidad es una enfermedad anecdótica, pero pasan desapercibidas las bajas o muy bajas concentraciones plasmáticas del AA en los pacientes y en la población general. En resumen, sabemos del escorbuto que es una enfermedad olvidada que cursa con hemorragias por fragilidad capilar y que, de no suministrarse ácido ascórbico a tiempo, el desenlace sería fatal, pues los vasos sanguíneos se abrirían por disolución del colágeno que los conforma. La Cantidad Diaria Recomendada fue establecida en los años sesenta como la dosis necesaria para alejarnos del escorbuto y mantenernos vivos (90 mg. diarios, poco más del contenido en vitamina C de una naranja), pero no es lo mismo que determinar la cantidad óptima necesaria para alargar nuestra vida saludable, lo veremos a continuación.

Ateromas (la tercera palabra clave del enunciado), así se llaman las “enigmáticas” placas que se forman sobre todo en las arterias coronarias, ateroma viene de la palabra griega athera (comida triturada en forma de masa o papilla), y sí, un ateroma es como una papilla biológica formada dentro del espesor de la pared de las arterias coronarias (no en el interior del vaso arterial), que oblitera la luz de las mismas (cierra el paso a la sangre) provocando el infarto cardíaco. Los ateromas también pueden ubicarse en la aorta, carótidas ilíacas, femorales y arterias cerebrales provocando infarto cerebral. Curiosamente nunca se forman ateromas en las venas, pero cuando utilizamos una porción de una vena para hacer un baipás coronario, esa estructura pasa a tener la función de una arteria y entonces sí puede aparecer el ateroma.

Las enfermedades isquémicas del corazón son la primera causa de muerte en el mundo, en España se cobró 39.444 muertes en 2021, el 25,2% del total. Según los expertos de libre pensamiento, estos datos son una prueba evidente de que no estamos tratando la verdadera causa primaria de esta enfermedad, de no ser así, los tratamientos la habrían erradicado casi por completo.

 Recientemente se ha publicado un brillante texto documental con la intención de acelerar la difusión de un nuevo paradigma sobre el origen primario del ateroma, en él se da detalle de cómo prevenirlo o solucionarlo. El autor de este gran trabajo divulgativo es el veterano investigador independiente Ernesto Prieto Gratacós y lleva el título de Amo Mi Corazón, su narrativa no deja indiferente, sino al contrario, invita a tomar medidas individuales para proteger nuestra propia vida. Hasta la fecha, Ernesto (con su equipo de clínicos), ha puesto su aguda mirada en las principales enfermedades crónicas, para él (como para un vasto número de científicos internacionales) las patologías cardiovasculares son un problema ya suficientemente esclarecido por evidencias firmes, con una solución desde el inicio.

 Sin embargo, para el grupo oficialista (inmovilista), preso de las hipótesis del fisiólogo Ancel Keys (autor del llamado estudio de los Siete Países), la ateromatosis se inicia por la acumulación de colesterol en las arterias propiciada por un nivel inapropiadamente alto de colesterol en sangre procedente de la dieta. Desde entonces, a ésta anacrónica hipótesis del año 1958, la industria farmacéutica ha venido reaccionando con la puesta en el mercado de diversas sustancias reductoras del colesterol hepático llamadas estatinas (con el beneplácito de las autoridades reguladoras internacionales). Estos fármacos son en la actualidad la única oferta preventiva, oficialmente protocolizada, para disminuir el riesgo de ateroma que es causa del temido infarto; sin embargo, se ha estudiado en los Ángeles, Universidad de California que la mitad de las personas ingresadas por infarto o ACV tienen niveles de LDL (colesterol malo) menores a 100mg y el 17.6% tenía niveles inferiores 70 mg. (como recomiendan los oficialistas sanitarios)

 En 2014 los doctores: Sir. Richard Thomson (presidente del Colegio de Médicos y doctor de la Reina de Inglaterra), Malcolm Kendrick, Clare Gerada, Kailash Chand (vicepresidente de la Asociación Médica Británica), expusieron una carta al Instituto de Atención y Excelencia en la Salud expresando su oposición y rechazo a las recomendaciones respecto de las estatinas, se sumaron a estos opositores el comité de Médicos de Familia del Reino Unido.

  En 2013 la revista médica más importante de Europa, la Brittish Medical Journal publicaba un artículo de uno de los más reputados cardiólogos del país, el doctor Assen Malhotra, donde argumentó que evitar las grasas saturados en realidad promueve tener una salud deficiente de varias formas. Pues bajarían ciertas lipoproteínas beneficiosas (grandes tipo A) y no las perjudiciales (pequeñas del grupo B). Las lipoproteínas ya habían sido estudiadas con anterioridad en los años 90 por el científico y clínico Ronald Krauss. Tampoco la dieta cardiosaludable (cardio dieta) ha tenido éxito, sino al contrario, en los principales estudios donde se sustituyeron las grasas saturadas de origen animal por otras poliinsaturadas supuestamente más saludables (aceites de semillas y margarina). De otra parte, los cereales como el trigo, cargado de amilopectina (a), y también el azúcar, son responsables de la elevación de las lipoproteínas tipo B (partículas pequeñas del colesterol malo) que dañan los vasos sanguíneos elevando el riesgo de enfermedad cardiovascular.

Las grasas vegetales, los cereales y el azúcar han demostrado sin duda que elevan el riesgo de enfermedad cardiovascular, diabetes y cáncer. A pesar de todo, la Asociación Americana del Corazón ha venido recomendando erróneamente estos alimentos y denostando los tradicionales por su contenido en grasa saturada, las consecuencias en la Salud Pública han sido nefastas según los expertos, y el propio presidente de la Asociación Americana del Corazón, el cardiólogo John Warner (fiel seguidor del cardio dieta) sufrió un ataque al corazón cuando se disponía a conferenciar sobre sus posiciones en este tema. Tras la recuperación del doctor Warner, el famoso doctor Davis le escribió una carta invitándole a reflexionar y cambiar   los criterios de la cardio-dieta (amplia información en el artículo en red: La dieta cardiosaludable ha fallado también al presidente de la Asociación Americana del Corazón).

Numerosos estudios en las últimas décadas han demostrado contundentemente que el consumo de grasa saturada no aumenta el riesgo de enfermedad cardiovascular ni de muerte (amplia evidencia en el artículo en red: Paremos el acoso a las grasas saturadas).

Debe saber el lector que su cifra de colesterol “malo” en sangre, además de ser solo un cálculo matemático obtenido con otras variables del análisis, no discrimina entre células grandes o pequeñas, por tanto, es un dato irrelevante.

 Por fin en 2014 la FDA declaraba que el colesterol contenido en los alimentos es una molécula que no debe preocuparnos. Se rectificaba el error y un artículo publicado en la Revista Time (Eat Butter Scientist Labeled Fat the Energy, Why Were Wrong), daba cuenta de ello al gran público diciendo que el consumo de grasas saturadas animales como la leche o la mantequilla no están directamente relacionadas con las enfermedades del corazón.

 Casi 10 años después de conocer estas evidencias puede que le hayan hecho creer a usted que una dieta baja en colesterol le pueda beneficiar, este error no le traerá más que perjuicios. El sesgo del estudio de los Seis Países todavía persiste y también la lipofobia (Ancel Keys incluyó en su estudio los datos de solo seis de los 22 países en los que inicialmente recopiló los datos, ignorando los que no encajaban en su teoría). También se ha obviado que los loros, los chimpancés o los gorilas pueden padecer ateroesclerosis a pesar de que son herbívoros y no comen grasas saturadas.

Otro aspecto controvertido a considerar es el empleo de medicación para bajar el colesterol; las estatinas no han demostrado alargar la vida que es el objetivo de tal intervención, en la Revista Británica de Medicina (BMJ) se publicó un estudio donde se observó que las personas mayores de 60 años con mayor cifra de colesterol tenían la menor tasa de mortalidad comparados con los que tenían cifras inferiores de colesterol. Un equipo internacional de 17 expertos (Expert Review of Clinical. 10. 2018 Pharmacology por Uffe Ravnskov, Michel de Logeril, Malcolm Kendrick y otros) analizó los datos de tres grandes revisiones publicadas recientemente con el siguiente resultado: Las personas con colesterol bajo tienen casi el mismo grado de aterosclerosis que los que tienen colesterol elevado y el riesgo de padecer un ataque cardíaco es igual o mayor que cuando el colesterol es bajo.



 Si leemos un informe de expertos (publicado en 2015 en la Expert Review of Clinical Pharmacology) su conclusión fue que había habido engaño estadístico, las estatinas beneficiarían a una de cada 100 personas que la toman. El grupo de trabajo de los Servicios Preventivos de EEUU publicó en JAMA sus resultados sobre la eficacia de las estatinas, demostrando que hace falta que 250 personas la tomen durante uno a seis años para evitar una muerte por cualquier causa, y a su vez que hacía falta tratar a 500 personas durante el mismo tiempo para evitar una sola muerte por causa cardiovascular (el mayor meta analista mundial, el doctor J. Ioannidis también ha llegado a esta misma conclusión). A pesar de todo, la cuarta parte de los americanos mayores de cuarenta años toman estatinas, y el umbral de colesterol total ha ido bajando hasta que hoy día es un objetivo oficialmente legítimo alcanzar una cifra inferior a 200 mg/dl. Los miembros del comité de los 9 especialistas, más bien (“ESPECIALISTOS”) que recomendaron tales reducciones, excepto uno de ellos, todos tenían vínculos financieros directos con los fabricantes de estatinas. Según ha declarado el meta-analista mundialmente referido doctor John Ioannidis vamos camino de una estatinización de la población. En el Reino Unido seis millones de personas toman estatinas con un gasto de 2.000 millones de libras al año, en los EEUU según los CDC son 78millones de personas las que estarían calificadas para tomar, o ya toman estatinas. Parafraseando a los más críticos, el mejor negocio es vender a los que no lo necesitan (son mayoría), cito también esta otra frase genial de nuestro catedrático Carlos Álvarez-Dardet: a menudo los médicos se jactan de curar enfermedades que nunca ocurrirán (refiriéndose a la prevención que es su especialidad).

Para dejar aclaradas las cifras citaré el estudio realizado por una farmacéutica que vende atorvastatina, dice en su publicidad que reduce el riesgo de infarto en un 36%, pero la estadística está indicando el riesgo relativo, pues el 3.1% de los pacientes que no tomaron el medicamento (grupo placebo) tuvieron un ataque cardíaco en comparación con el 2% de los pacientes que tomaron la atorvastatina. La diferencia entre 3,1 y 2 es ciertamente 1,1 que es un 36% menos. Esto es la diferencia de expresarse en términos absolutos o relativos, los porcentajes relativos abultan mucho y parecen decir lo que no es en realidad. Según los expertos, una diferencia tan minúscula es esperable en cualquier ensayo clínico. Estudios tan importantes como el ENSAYO 4S, EL ENSAYO CARE Y EL ENSAYO WOSCOP no obtienen mejores resultados, el último de los antedichos se hizo con personas que no habían tenido infartos previos, las personas reclutadas que no tomaron el medicamento tuvieron un riesgo del 1.8% de tenerlo (un infarto), pero si toman la estatina, a los cinco años se reducirá su riesgo al 1.2%, es decir tendrá un 0.6% menos de riesgo de tener su primer infarto. Los otros dos estudios involucraron personas que ya habían debutado con su primer infarto, el grupo que tomo la estatina tubo un riesgo solo un 3.5% menor de repetir otro infarto (del 8.5% se reduciría hasta el 5%), se da por sentado que estos resultados se van a mantener así de por vida, aunque no lo podemos saber pues un estudio se limita a solo los 5 años primeros. Más cercano a nosotros, el Boletín de Información Farmacéutica de Navarra criticó duramente el uso de rosuvastatina pues el estudio JÚPITER que pretende dar evidencia para su prescripción solo demuestra un 1% de éxito en la prevención del infarto, uno de cada 100, las otras 99 personas participantes en el estudio no obtuvieron resultado.

 Las estatinas no han demostrado alargar la vida, sin embargo, el “estatinismo” se ha producido a pesar de lo poco que estos fármacos pueden hacer, pero lo más duro de encajar es que son medicamentos muy dañinos precisamente para el corazón, los músculos y el metabolismo (amplia información en el artículo al bando de la huerta, a la fiesta de la sardina y olvídese del colesterol y de las estatinas).

¡Ahora atentos!, hay un sinfín de opciones mejores de prevenir el principal problema que nos rompe el corazón (mal de amores aparte), el nuevo paradigma está aquí para imponerse al arcaico, los que peinamos canas debemos empezar a poner acción sin perder ni un día más.

Empecemos por el primer paso de la mano experta del ya mencionado doctor Malcolm Kendrick: La pared arterial debe estar dañada para que se inicie la enfermedad cardiovascular, según nos lo explica en sus libros, esto es esencial porque el LDL no puede ingresar en ninguna célula, y mucho menos a una célula endotelial, a menos que esta así lo quiera. Estamos seguros de esto, la única forma es que la célula endotelial fabrique un receptor de LDL, que se enganchara y luego extraiga la molécula de LDL. No hay otra opción, es un hecho indiscutible…Tampoco es posible que el LDL se deslice a través de los huecos entre las células endoteliales, le reitero esto es imposible, no hay huecos entre las células endoteliales. Las uniones estrechas entre células endoteliales evitan el paso de átomos cargados, lo cual hace imposible que el LDL se deslice entre ellas, pues es miles de veces más grande que un ion, y esto también es un hecho indiscutible. Esto quiere decir que, si quiere colocar las LDL o cualquier otro elemento en la pared arterial (en el espesor del vaso), primero debe dañar el endotelio (revestimiento interno de la pared arterial por donde circula la sangre). Una vez que el endotelio (la funda interior) se ha dañado, cualquier elemento puede entrar a la pared arterial…lipoproteínas(a), glóbulos rojos, plaquetas, proteínas, LDL y V.

En la revista médica Lancet ya se publicó en 1973 un estudio en Reino unido donde se constató que la incidencia de trombosis venosa profunda en personas vulnerables (fumadores y mujeres consumidoras de anticonceptivos) que tomaron vitamina C fue la mitad que en el grupo que no la tomó.

Un estudio determinó que 1g. de ascorbato al día (más de 20 limones que no contienen azúcar) normaliza la adhesión de las plaquetas en sangre y reducía la interacción de las plaquetas en las paredes arteriales (PNAS. agosto 1990).

Un ensayo controlado realizado en Japón (Tomoda.H. American Journal of Cardiology 1996) entre personas que se habían sometido a una angioplastia (técnica mediante la cual se desobstruye una coronaria mediante la introducción de un catéter), involucró a dos grupos de participantes, a uno de ellos se le administró 500mg de vitamina C diarios como tratamiento posterior a la técnica, al otro grupo no se le prescribió vitamina C . Entre el grupo tratado hubo solo la mitad de casos  que en el grupo control, donde se hizo necesario otra nueva angioplastia para revascularizar las coronarias.

Cuando la concentración de vitamina C en sangre es adecuada, los niveles de lipoproteína (a) son normales, pero si se superan los 30mg. por decilitro de estas lipoproteínas, se duplica el riesgo de enfermedad cardíaca.

Desde hace décadas, el premio Novel Linus Pauling y posteriormente el doctor Mattias Rath con su equipo de investigadores, fueron creando sólidas evidencias sobre el origen de los ateromas y los infartos. Las investigaciones en cobayas no productores de vitamina C y en ratones (privados previamente del gen Gulo que les faculta para producir su propia VC) fueron determinantes para demostrar que cuando el aporte nutricional de vitamina C es bajo se desarrolla la placa aterosclerótica y viceversa. Las paredes arteriales de los ratones se debilitaron con una dieta estándar equivalente a la dieta humana en VC, y el colesterol aumentó. Por tanto, es la carencia de VC la causa de la enfermedad y no el colesterol (PNAS año 2000). Ya se ha mencionado que la vitamina C es imprescindible como cofactor para armar colágeno en cantidad y calidad suficientes, cuanta menos vitamina C, más placa y más envejecimiento.

Tanto los tumores musculares (pequeños miomas) que se forman en la pared arterial (para refuerzo de la estructura) como también la adhesión de colesterol LDL, que utiliza la Lipoproteína (a) como pegamento biológico, son recursos reparadores para la pared agrietada (destinados a compensar la escasez de vitamina C). Si la evolución de nuestra especie no hubiera propiciado esta reacción, nos des sangraríamos a consecuencia de escorbuto crónico. Dado que los animales que fabrican su propia vitamina C no padecen de enfermedad aterosclerótica, no precisan

cantidades significativas de Lp(a), para los seres humanos la cantidad de Lp(a) viene fijada por factores principalmente hereditarios. Parece ser que estas lipoproteínas compensan la falta de vitamina C en la reparación de las heridas de los vasos sanguíneos (publicado en Revista PNAS por M. Rath y Linus Pauling).



  • La Fundación Americana del Corazón financió un estudio donde el doctor. B. Sokolou demostró que 2 o 3 gramos de vitamina C diarios pueden reducir los triglicéridos entre un 50 al 70%, la vitamina C eleva la LIPASA responsable de descomponer los triglicéridos y reducir su nivel en sangre.
  •  PubMed julio-agosto 1976 S D Turley, C E Oeste, B.J. Horton: Una fuerte evidencia clínica experimental sugiere que la deficiencia crónica latente de VC conduce a hipercolesterolemia y acumulación de colesterol en ciertos tejidos. La suplementación con VC en humanos y animales hipercolesterolémicos, generalmente da como resultado una reducción del colesterol plasmático.
  • PubMed Julio 1984 Revista Médica Escocesa. HM Dobson. Un gramo de VC produjo una caída del colesterol sérico en dos meses en personas jóvenes y en doce meses en mayores. (ya sabemos que las personas que ya tienen placa experimentan una subida de su colesterol al comienzo de tomar AA, se debe al colesterol desprendido que va al hígado a reciclarse).
  • PubMed. Abril 1992 Revista Escocesa de Medicina, SH. Mac Rury. Hospital Sur de Glasgow. La VC puede ayudar a reducir el daño de los radicales libres y la formación de ateromas, los pacientes con enfermedades cardiovasculares deben tomar suplementos todo el año.

  • Diabetes tipo II 1995 Erikson J, Annals of Nutrition and Metabolism. Resultó que 2 gramos de vitamina C al día mejoraron tanto la resistencia a la insulina como la glucosa en sangre (esto es un medicamento que va a la raíz del problema, la resistencia a la insulina y por lo tanto reduce el azúcar).

  • PubMed1996 Bioquímica de Subcélulas. Sm Lynch. Universidad de Boston. El autor advierte de que la mayor parte de la investigación se ha hecho en animales de experimentación, expresando así las limitaciones, pero termina diciendo los posibles mecanismos de acción del ácido ascórbico sobre la aterosclerosis y la aparición de procesos coronarios agudos incluye efectos sobre la integridad del colágeno y los GAG, y además sobre la alteración del metabolismo del colesterol mediado por la conversión de este en ácidos biliares (además ya sabemos que el ascorbato podría disolver las piedras y el barro de colesterol de la vesícula biliar y los conductos biliares).
  • 1999 revista JAMA. M. Levine. Sección de Nutrición Clínica y l de Bethesda EEUU. La cantidad de ingesta segura de V C para todos los individuos, se propone en 1 gramo(1000mg).
  •  PubMed Diciembre. 2008.Fabrien Derulle. Publicado en J. Alterno Complemento Med. Facultad de Ciencias del Deporte y Educación Física de la Universidad de Lille2 Ronchin (Francia). De acuerdo con la literatura actual, para asegurar un aporte óptimo de VC se recomienda la ingesta diaria de un suplemento de gramo(1000mg), acompañada de frutas y verduras.
  • PubMed. 1 mayo 2000. JM Mayo. Universidad de Vanderbitt Sashville. EEUU. La VC cuando se infunde de forma aguda o se ingiere de forma crónica, mejora la vasodilatación defectuosa dependiente del endotelio presente en diversas condiciones como aterosclerosis, hipercolesterolemia, tabaquismo e hipertensión. Esta capacidad del Ácido Ascórbico justifica su uso en suplementos para tales condiciones.
  • PubMed. Agosto 2016. Melissa A Moser. Universidad de Connecticut. El AA inhibe la oxidación del LDL que reduce la aterosclerosis, en general la investigación sugiere que la deficiencia de vitamina C se asocia a mayor riesgo de mortalidad por enfermedad cardiovascular y que la vitamina C puede mejorar la función endotelial y los perfiles lipídicos.
  • PubMed 2023. Mohammad Hossein Eshaghi. Centro de Investigación Biomédica Aplicada de Medicina en Teherán. Se considera que la VC tiene efectos positivos en enfermedades respiratorias, alérgicas e inmunológicas.

Si se pudiera patentar, ¿creen que no estaría el ascorbato en todos los tratamientos de sanos y enfermos?, están de acuerdo ustedes que es de escándalo, ¡es canallesco que nadie use este nutraceútico como se merece, con la debida prescripción y con la reducción en la prestación farmacéutica! Bien es cierto que los árboles no nos han dejado ver el bosque, pues con tanto especular sobre las bondades de la vitamina C contenida en tal o cual alimento, hemos obviado que la dosis es lo esencial, que el ascorbato es un medicamento preventivo de las enfermedades cardiovasculares y los medicamentos no están en las fruterías ni en las verdulerías sino en un pastillero. Todos hemos oído decir (incluso a profesionales) “no es necesario que tomes suplementos, eso se elimina por la orina, es hidrosoluble”, como si los fármacos no aparecieran en la orina tras hacer su cometido. Digan a una embarazada que no tome una mega dosis de ácido fólico porque es hidrosoluble y el sobrante se elimina por la orina, ¡carecería de sentido común!, podría decirse lo mismo del uso intravenoso las vitaminas del grupo B en el tratamiento del etilismo o de la anemia... Gigantescos intereses y un profundo desconocimiento entierran lo obvio sin que importen las consecuencias, que no son otras que “lágrimas y suspiros”, 7 millones de personas mueren al año por infarto de miocardio y 5 millones de apoplejía, son   100 millones de años de vida perdidos según datos de la OMS en 2022.

En resumen: Las coronarias son arterias que tienen que resistir la compresión de 100.000 latidos al día, si el colágeno no es de calidad y no se repara, ¡tenemos un gran problema. Las venas no corren ese riesgo por no tener esas presiones. EL colesterol no se acumula en las venas por donde pasa la misma cantidad que en las arterias. Algo no cuadra en la explicación clásica de la formación de los ateromas. Habría que replantearse si hacemos lo correcto con la ciencia.

La evidencia explica el problema de forma plausible. La pared de una coronaria debilitada (envejecida y calcificada) se cuartea como una vieja manguera, dejando al descubierto los aminoácidos que conforman el colágeno (lisina y prolina), esto provocaría una reacción reparadora donde las Lipoproteínas (a) son atraídas al lugar de la ruptura para actuar como un pegamento que coloque allí el colesterol (LDL), éste actuará de cemento o tapón (el colesterol es perfecto porque es resistente, impermeable y aislante). Seguramente no sea el final del proceso, pues más tarde es probable que se produzcan otras reacciones en la ya formada cicatriz que incluye la calcificación del tejido y la oxidación del colesterol en el ateroma. ¡FIN DEL TEMA!


He dejado que el instituto Linus Pauling de la Universidad de Oregón ponga el broche final a este texto, con un estudio que se publicó en 2012 PubMed.  Crit.Rrev.Food Sci Nutr. Con el título que expresa a la perfección el interés de este post: ¿Cuál es la ingesta óptima de vitamina C?  Los autores proporcionan la argumentación necesaria para aclarar que los Estudios Controlados Aleatorios en Fase III (empleados para probar medicamentos), no son adecuados para probar la eficacia de los nutrientes esenciales (como la vitamina C), es por ello, según los autores, que aún no se ha ajustado al alza la Cantidad Recomendada actual de vitamina C para la prevención de enfermedades crónicas. Afirman que la evidencia científica disponible es suficiente para determinar la ingesta de vitamina C en humanos, y que esta evidencia establece la plausibilidad biológica y los mecanismos de acción de la vitamina C en la prevención de la enfermedad coronaria, A. cerebrovascular y cáncer. Aseguran que los estudios prospectivos de cohortes basados en análisis de sangre, o ingesta dietética, junto a los Estudios Controlados Aleatorios de Fase II bien diseñados son suficientemente firmes. Estos ECA muestran que la suplementación con vitamina C reduce la hipertensión, la disfunción endotelial, la inflamación crónica y la infección por helicobacter pylori, que son riesgos independientes de enfermedades cardiovasculares y ciertos tipos de cáncer. Su poder antioxidante puede contribuir también a la prevención de enfermedades crónicas. Los autores concluyen que los adultos mayores deben se suplementados con prioridad por su mayor riesgo de enfermedades y alteraciones del metabolismo de la vitamina C por el envejecimiento.

 En la revista Journal of Clinical Epidemiology de 17 de abril de 2022, un grupo de autores encabezados por el muy referenciado profesor J. Ioannidis, publicaron un estudio basado en 1.567 intervenciones médicas que habían sido revisadas por la Crochan. La conclusión final fue que el 94% de dichas intervenciones médicas no fueron respaldadas por evidencia de alta calidad, según los datos obtenidos de Cochrane. Con estas regulaciones tan laxas no parece que el ascórbico deba quedar en suspenso a la espera de mejores evidencias máxime cuando apremia la necesidad de tratamientos eficaces.

Seguramente se planteará tomar vitamina C, yo personalmente tomo 1 gramo desde hace más de 20 años, además, un comprimido de citrato de magnesio y un comprimido de vitamina D3 (5.000u.i más 100mcg. de vitamina K2 en el mismo comprimido); todo esto influye muy positivamente tanto en el sistema cardiovascular como en la salud general. No he tenido que faltar nunca al trabajo por enfermedad ni he necesitado recurrir a vacunas antivirales de ningún tipo, no tomo medicamentos a pesar de que he cumplido 62 años y sigo ejerciendo mi actividad laboral. Hay otras moléculas y estrategias relevantes para ampliar la vida saludable y los años de vida que se trataron en los anteriores posts que recogidos en el blog: la salud emancipada.

Pero, sobre todo, y, antes que nada, quiero desearle sinceramente que “Dios guarde a usted muchos años”.   

                                                   Juan Carlos Fernández Salamanca




 

sábado, 29 de abril de 2023

Ni se crea ni se destruye, se recicla.




 El encabezamiento se parece mucho a la llamada ley de la conservación de la energía, pero en realidad me refiero al NAD, una coenzima cuya presencia es imprescindible en el metabolismo energético celular y en la reparación del ADN, apenas 30 segundos bastarían para morir sin el suministro de este prodigioso cofactor de la vitalidad. Hace más de tres décadas el cardiólogo estadounidense R. Atkins, famoso divulgador de la medicina integrativa, llamaba al NAD “la quinta esencia de los vita-nutrientes”, pero no son muchos los lectores que han leído sobre las enzimas y menos de ésta en particular. Según explica el doctor James W. Clement, profesor de la Universidad De California, al cumplir los 50 años de edad los seres humanos disponemos sólo de la mitad de NAD que a los 20, y al cumplir los 80 casi no nos queda nada“esto afectará a su capacidad de reparación del ADN, pude ver como esta acumulación de ADN dañado en cada célula es uno de los factores de las morbilidades relacionadas con el envejecimiento: enfermedades cardiacas, alzhéimer o cáncer”.

 Es un hecho que a medida que vamos cumpliendo años nuestro ADN se daña más y necesitamos más NAD para repararlo, pero la cantidad disponible de este combustible desafortunadamente va en descenso, en consecuencia, perdemos intensidad en los mecanismos de reparación celular y por supuesto nos vamos desvitalizando  paulatinamente, un problema y un reto para los estudiosos del rejuvenecimiento.




Las siglas NAD corresponden a Dinucleótido de Nicotianamina Adenina. El NAD no está contenido en los alimentos así pues tenemos dos opciones de abastecimiento celular, la primera de ellas es la fabricación propiamente dicha (llamada Síntesis de Novo) que es un proceso muy ineficaz que puede partir tanto del aminoácido triptófano como de la niacina contenidos en los alimentos (la vitamina  B3 se la llama indistintamente niacina o acido nicotínico); por consiguiente la alternativa eficiente  obligada es  obtener el grueso del suministro de NAD mediante el  reciclado de la NIACINAMIDA denominada indistintamente NICOTINAMIDA (la forma amidada de niacina), última molécula resultante  de la descomposición del  NAD ya gastado. En palabras de los expertos LA TASA DE SÍNTESIS DE NAD+ ESTÁ DETERMINADA EN GRAN MEDIDA POR EL PRIMER PASO EN LA VÍA DE RESCATE QUE CONVIERTE LA NICOTINAMIDA EN MONONUCLEÓTIDO DE NICOTINAMIDA cuyas siglas son NMN (como paso final, el mononucleótido de nicotianamina se convertirá en NAD, dinucleótido de nicotianamina adenina, cerrando el ciclo de reciclaje). A este proceso me he querido referir con el título de este artículo.



 El NAD+ es la forma oxidada y NADH es la forma reducida (con un átomo más de hidrógeno) ambas se van alternando continuamente para actuar como dador o receptor de electrones de hidrogeno que es otra de sus importantes funciones, es decir, servir de antioxidante en el preciso lugar donde se produce la energía (donde hay oxidación). Esta cualidad fue descrita en 1936 por el Premio Novel Otto Hesinrich Wartburg, aunque fuera el también Premio Novel Hansvon Euler-Chaplin quien identificara el NAD en 1905. Posteriormente en 1949 Morris Friedkin y Albert L. Lehninger demostraron su implicación en la producción de energía (vinculándolo al Círculo de Krebs).


A finales de la década de 1990 cuando se creía saber todo acerca del NAD, el doctor australiano David Sinclair se trasladó a EEUU para trabajar en el MIT con el célebre genetista estadounidense Leonard Garante, allí se produjo un singular descubrimiento que ha hecho famoso al doctor Sinclair; resultó que el NAD sirve de combustible para siete enzimas llamadas sirtuinas que se encargan de la longevidad y la conservación celular. Cuando el investigador identificó estos genes de la longevidad los enumeró del uno al siete como SIRT1, SIRT2 etc.  En palabras del doctor: “todas las células del cuerpo las tienen (sirtuinas), son reguladores epigenéticos que están en lo más alto de la cadena de sistemas de control celular, controlan la reproducción celular y la reparación del ADN”. Las sirtuinas y el NAD están desde entonces en el punto de mira de la investigación sobre envejecimiento pues el declive de las sirtuinas y NAD está relacionado con el desarrollo de enfermedades del envejecimiento como el alzhéimer, diabetes, osteoporosis, cáncer y enfermedades cardiovasculares. Mediante la estimulación de las mitocondrias, hornillos de la energía celular, las sirtuinas combaten la atrofia muscular; además estas proteínas son capaces de silenciar la inflamación crónica hiperactiva que puede desencadenar arteriosclerosis, colitis ulcerosa, artritis o asma.


Alimentos ricos en sirtuinas


Las sirtuinas son bioenzimas muy virtuosas que tienen que ver, nada menos, con la regulación del envejecimiento y la protección de los telómeros, inciden además en el metabolismo ayudando a la pérdida de peso y a la reducción del LDL. En cuanto al crecimiento celular, las sirtuinas están involucradas en la autofagia, los ritmos circadianos y la muerte celular programada. Hay otras proteínas señalizadoras que responden al NAD y que realizan funciones reparadoras del ADN, éstas reciben el nombre de PARP (hay un sin número de agresiones continuas al ADN de orden interno o externo, por tanto, es vital contar con diversos mecanismos de defensa y reparación en permanente actividad).

 Es conocida la fascinante teoría de Sinclair sobre el principal problema del envejecimiento que él llama “la perdida de información epigenética”, por su trabajo en investigación es considerado como una de las 100 personas más influyentes en el mundo según la revista Time y, está entre las “50 mejores personas que se dedican a la atención médica”.   El genetista se refiere así a su teoría: “toda la información genética de nuestras células permanece ahí a medida que envejecemos, pero nuestro cuerpo pierde la capacidad de interpretarla, es como un DVD rallado; las sirtuinas son las encargadas de decirle a las células renales (por ejemplo) que actúen como células renales”.

Estos siete genes no son los únicos genes de la longevidad, hay otros de vital importancia como son la mTOR y la AMPK (información en el artículo en red titulado Los gigantes de Pascua guardaron un gran tesoro).



¿Por qué esperar?, para las personas “maduras” ha llegado el momento de
plantearse como aumentar sus niveles de NAD (estimulando a la vez las labores de reparación y rejuvenecimiento de las sirtuinas), para ello nadie mejor que la doctora Nichola Conlon, bióloga molecular experta en investigación de moléculas capaces de mejorar el ciclo de salud y mecanismos subyacentes de envejecimiento. La doctora Conlon, que es CEO y fundadora de una compañía de nutraceúticos potenciadores del NAD en el Reino Unido, ha manifestado que: “es frustrante que el conocimiento científico permanezca a veces como en una burbuja durante diez o veinte años, y se proceda con tanta lentitud para crear tratamientos que den beneficio a la salud de las personas”. La doctora está convencida de que el mejor precursor del NAD (que puede hacer aumentar el NAD) es la NIACINAMIDA (una forma amidada de la vitamina B3 también llamada, como ya sabemos, nicotinamida). En primer lugar, la doctora establece con mucha lógica, que si el ciclo de reciclado del NAD requiere una materia prima que es la nicotianamina, entonces lo más importante sería evitar que ésta escaseara, impulsando así el proceso. Después entra en juego la enzima NAMPT que se activa cuando falta alimento (o se realiza cierto tipo de ejercicio) y es la encargada de controlar la síntesis del NAD a partir de la niacinamida, desgraciadamente ésta encima también declina con la edad. Dicho de otra forma, sin la presencia de la enzima NAMPT el NAD no podría reciclarse, ya que el NAMPT es el limitante de la producción del NAD (Estudios publicados en The Journal of Nutritonal Biochemistry). La controversia, según explica la doctora Conlon, está en que la encimaNMNAT1-3 que convierte el NMN en NAD, NO ES LA LIMITANTE, sino que es la mencionada NAMPT. Tomar NMN (un precursor bastante caro que utilizan otros investigadores como Davis Sinclair) no produciría tantos beneficios como la niacinamida en pequeñas dosis, sin olvidar activar la NAMPT.

 

NAD---------(se descompone en) NIACINAMIDA--------------NAMPT (limita la velocidad de reciclado como cuello de botella) ------NMN---------NMAT1-3 (hace posible la conversión sin limitación) -----------NAD+ (la nueva enzima ya ensamblada).

 

Casi todas las personas pueden aumentar un 30% sus niveles de NAD, con una dosis de niacinamida no mayor de 2.5mg/kilo de peso y día (en este caso tomar mucha no es mejor sino al contrario).


Para elevar la encima NAMPT tenemos que practicar ejercicio, ayuno intermitente y restricción calórica; con estas prácticas podemos agrandar el cuello de botella que facilite el reciclado de más cantidad de NAD.

La niacinamida ha demostrado ser un precursor NAD para diversas patologías como por ejemplo el cáncer de piel ya que este último ofrece protección ultravioleta (Pub Med mayo 2013, autor Divita Surjana).

 Modernamente se añade niacinamida con mucha asiduidad a las cremas faciales por ser un excelente antienvejecimiento de las células epiteliales.

 Aumentar el NAD a través de sus precursores puede retrasar y prevenir deterioros funcionales y enfermedades relacionadas con la edad; comentaré a continuación algunos estudios en este sentido.

*Pub Med mayo 2022.  Su autor Mahmoud Abdellatif concluyó que el aumento del NAD mediante precursores reducen la inflamación crónica de bajo grado, reactiva la autofagia y biogénesis mitocondrial, y potencia el metabolismo de las células vasculares en humanos, por tanto, el NAD ha surgido como potencial objetivo para combatir los trastornos cardiovasculares y cerebrovasculares relacionados con la edad.

*Pub Med 29 noviembre 2021. El mismo autor anterior publica que la suplementación con precursores NAD tienen amplios efectos sobre la salud metabólica y las enfermedades asociadas a la edad, las reservas disminuyen con el envejecimiento, la obesidad o la hipertensión. La reposición del NAD extiende la vida útil, evita el SÍNDROME METABÓLICO, y reduce la tensión arterial, adicionalmente mejora las miocardiopatías por todas las causas incluida la insuficiencia cardíaca con fracción de eyección conservada.

*Pub Med 10 febrero 2021 del autor anterior. La insuficiencia cardíaca con factor de eyección preservado asociada a disfunción diastólica, se asocia con una deficiencia cardíaca de NAD. La elevación de NAD mediante NICOTINAMIDA mejora la disfunción en ratones y en humanos la ingesta alta de precursores NAD se asoció con menor mortalidad cardíaca y disminución de la tensión arterial.

*Pub Med 2020 Kenneth Maiese.  NICOTINAMIDA: supervisión de la disfunción metabólica a través de los genes Sirt1, m TOR y Clock.

*Pub Med 2009, 09 septiembre, el mismo autor anterior.


LA NICOTINAMIDA: TRADUCIENDO LA NUTRICIÓN EN ATENCIÓN CLÍNICA.  Durante los trastornos que incluyen la disfunción del sistema inmunitario, la diabetes y enfermedades del envejecimiento la nicotinamida es un citoprotector sólido.

*Pub Med julio2015 autor George Rennie. En humanos y animales, éste metaanálisis realza las virtudes de la nicotinamida, como precursor del NAD, puede ser beneficiosa para preservar mejor la función cognitiva. Se justifican estudios de intervención con suplementos nicotinamida en humanos. La nicotinamida no es tóxica, es económica y está ampliamente disponible.

Otro asunto importante que ocupa a los investigadores son las moléculas bioactivas segregadas por los vegetales cuando se ven estresados por sequías, parasitaciones u otras circunstancias, dichas moléculas tienen la virtud de simular las condiciones de la restricción calórica en las células humanas. Se trata de polifenoles vegetales pueden engañar a las células humanas para que se pongan en modo reparación y autoprotección. El más popular es el RESVERATROL que es capaz de estimular la sirtuina SIRT1 mimetizando los efectos de la mencionada restricción calórica, interesante por su potencial antienvejecimiento. El resveratrol puede presumir de un elevado grado de investigación desde hace 30 años en muy diversos aspectos de la salud, y aunque se ha constatado que se absorbe bien por el tracto digestivo, no se han disipado las dudas en cuanto a su posterior biodisponibilidad, no obstante, las buenas expectativas creadas por los buenos resultados experimentales en animales y en el laboratorio, han hecho florecer el consumo de este suplemento alimenticio.



El doctor Sinclair ha hecho pública su receta para mantener su juventud (en tanto no se establezcan opciones definitivas), es un destacado investigador que toma acción. La doctora Nichola Conlon, que también tiene su propio suplemento nutricional para aumentar el NAD, es otro destacado ejemplo, pero hay un vasto número de expertos trabajando con sus programas de suplementación nutricional y sus rutinas dietéticas. Tras ellos hay una legión de seguidores en todo el mundo que quiere responsabilizarse de sí mismos y que son punta de lanza de un cambio de paradigma que ya está aquí. Año en año irán saliendo suplementos, medicamentos y descubrimientos con asombrosa rapidez, ¡hay que estar atentos! En lo personal, para mejorar mi NAD   soy fiel consumidor de un suplemento de fabricación española que combina 100 mg de nicotinamida con 500 mg de transreverestrol, entre otros componentes. Como dice la doctora Conlon no se pueden demorar tanto las acciones (sobre todo los que ya somos mayores hoy día).

Seguro que hay polifenoles, flavonoides vegetales y otras moléculas que por diversos mecanismos mejoran nuestra longevidad, muchos están en nuestra dieta mediterránea: azafrán, canela, cacao, aceite de oliva virgen, té verde, perejil, fisetina (fresas), quercetina y muchas especias más (la espermidina del queso curado).

En espera de una cura para la vejez, que es el objetivo actual de muchos científicos y del nuevo código de la OMS, lo sensato es empezar con un plan de acción parcial sin perder más tiempo, con intervenciones seguras que la ciencia ya nos ha brindado, para ello busque el mejor asesoramiento, ¡la pasividad no es una opción!     

                                                   Juan Carlos Fernández Salamanca

 

martes, 14 de marzo de 2023

Los gigantes de Pascua guardaban un gran tesoro



El 5 de abril de 1722 unos marinos holandeses arribaron a una pequeña isla en el Pacífico Sur de solo 25 kilómetros de largo, situada a 3.526km al este de Chile, la bautizaron como Isla de Pascua, pues eran fechas de nuestra festividad religiosa de primavera, curiosamente no se conoce otro lugar más aislado en el mar. 


Fue un descubrimiento azaroso pues el objetivo de los navegantes era encontrar la isla descrita por el corsario Davis, un lugar remoto presuntamente lleno de riquezas y tesoros. Como van a entender los lectores, sí había un valioso tesoro en Pascua, pero no se hallaría hasta dos siglos después y no precisamente el que anheló el pirata inglés. Rapa Nui (ombligo del mundo) ubicada en el triángulo de la Polinesia, es conocida en la actualidad por sus casi 900 moais, unas cabezas gigantes de piedra esculpidas de espaldas al mar, los autóctonos quisieron representar así la eterna mirada protectora de sus ancestros pues bajo sus colosales peanas se efectuaban los enterramientos. Al contemplar las esculturas “emerger” de la tierra destacan las colocadas en las laderas volcánicas cuya espectacular visión parece trasportarnos a otra galaxia lejana.

Si recorremos la isla en la actualidad llegaremos a un punto donde veremos una “pequeña placa” en portugués que data de 1965 justo en el lugar donde se recogería el todavía anónimo tesoro de RapaNui, se trata, lo digo sin más demora, de la bacteria ESTREPTOMICES HYGROSCÓPICUS recogida por azar en ese año dentro unas muestras de tierra bajo uno de los moais. 


Fue ¡EL GRAN COMIENZO! de una larga cadena de revolucionarios avances científicos que transcurrirían durante las décadas subsiguientes hasta nuestros días. No han faltado expertos que piensen que ya es hora de construir otra placa conmemorativa enorme traducida a todos los idiomas para que este lugar no quede en el olvido. Pero ¿por qué se tomaron estas muestras de tierra al azar? Pues ocurrió que el gobierno chileno, soberano del territorio, quiso construir un aeropuerto allí para hacer llegar el turismo y el progreso, no sin oposición de los nativos que iniciaron protestas y revueltas no cruentas. La misión fue encomendada a expedicionarios que se trasladaron allí en un buque de bandera canadiense, un equipo biólogos de a bordo encabezados por Georges Nogrady tenían la orden de recoger todas las muestras posibles de microrganismos autóctonos antes de que se iniciara la construcción del aeropuerto. 

“EL TESORO”, aún no descubierto (el streptomices hygroscopicus), viajó de “incógnito” dentro de una de las 17.000 muestras extraídas sobre el terreno y no sería aislado hasta 1975, fruto del arduo trabajo del investigador Suren Sehgal. 

Cuando el farmacéutico se percató de que esta bacteria segregaba un compuesto defensivo que mataba a los hongos lo llamó RAPAMICINA en honor a RapaNui, y lo propuso como antimicótico (un antifúngico para infecciones por hongos). Desafortunadamente en 1983 se clausuró el laboratorio canadiense responsable de la investigación y le ordenaron terminar con el proyecto. Por fortuna el doctor Suren no lo hizo, sino que guardó una muestra en su nevera con una etiqueta que decía: “no comer”. En 1987, ya en su nuevo laboratorio de Nueva Jersey, el tozudo doctor retomó su trabajo con la Rapamicina y en esta ocasión se sorprendió de que era también un muy buen INMUNOSUPRESOR, esto lo ponía en el punto de mira de la investigación en aquel momento porque precisamente se necesitaba deprimir el sistema inmune para evitar el rechazo tras los trasplantes de órganos. La Rapamicina no aumentaba el riesgo de cáncer como el resto de los inmunosupresores conocidos en la época, sino que ¡REDUCÍA EL RIESGO DE CÁNCER, PREVENÍA UNOS TIPOS Y PODÍA CURAR OTROS!

 En 1998, por una paradoja del destino, el doctor Sehgal desarrolló un cáncer metastásico de colon y no pudo resistir la temida quimioterapia, le pronosticaron solo seis meses de vida. Comenzó a tomar Rapamicina para experimentar con su propia enfermedad y al tiempo convencer a los laboratorios de que iniciaran ensayos clínicos en tumores cancerígenos (sorprendentemente nuestro heroico doctor consiguió sobrevivir cuatro años más). Según el testimonio de su hijo Ajai Sehgal (director de análisis de la clínica Mayo), su padre dejó de tomar el medicamento para asegurarse de que su mejoría se había debido a ello, y lamentablemente murió poco tiempo después de suprimirlo. Según relata Ajai, su padre estaba escribiendo un artículo sobre el cáncer hasta el día antes de morir y le hizo esta confesión: “la mayor estupidez que he cometido es dejar de tomar la Rapamicina”, pero ¡era un científico!, apostilló Ajai.

 En 1999 la administración de salud americana (FDA) aprobó la Rapamicina como inmunosupresor (con el nombre comercial de SIROLIMUS) y las ganancias para los laboratorios beneficiados de su comercialización han sido millonarias hasta la fecha, en la actualidad también está aprobado su uso como un tratamiento contra el cáncer.

Verdaderamente era un hombre notable nuestro buen doctor Sehgal y muy importante su contribución a la medicina, y aunque todo lo relatado ya tiene grandísima trascendencia, es impresionante ver el impulso a la biología que se ha venido manteniendo desde ese “primer paso”. El streptomices hygroscopicus se ha posicionado como la gallina de los huevos de oro, pues la Rapamicina (“el buen veneno que segrega esta bacteria”) también ha demostrado el PODER DE PROLONGAR LA VIDA, por lo menos en pequeños organismos y en ratones, incluso se ha podido REJUVENECER a ratones ya VIEJOS. Por tanto, esta molécula proteica se ha convertido en el primer fármaco para aumentar la longevidad que se conoce en la actualidad, si no fuera por su toxicidad la Rapamicina podría convertirse en la “fuente de la eterna juventud” presuntamente anhelada por nuestro conquistador Ponce De León, pero de momento es un arma de doble filo a la hora de dosificarla a largo plazo en personas sanas. Quizás se pudiera modificar químicamente para evitar así el problema, pero aún es pronto para eso. Otra opción que se investiga exhaustivamente es la identificación de “RAPALOGOS”, moléculas que imiten los efectos de la rapamicina sin el inconveniente de la toxicidad.

Los científicos se apresuraron a descubrir cómo funcionaba la rapamicina y pronto se percataron de que esta se fija a una particular proteína  inactivándola, BLOQUEANDO ASÍ EL CRECIMIENTO CELULAR, es decir, que el sitio “diana o target” de la rapamicina recibe el nombre de TOR. Su descubridor, Michael Hall, se dio cuenta en 1991 que TOR estaba presente en casi todas las formas de vida, incluyendo microrganismos tan pequeños como las células de levadura. 



Pronto en 1994 David M. Sabatini pudo aislar también TOR en los mamíferos, así que la llamó mTOR (“m” por mammalian en inglés o mamífero en castellano). Como una baliza, la rapamicina llevó a estos científicos por una ruta de señalización bioquímica no conocida hasta entonces que algunos expertos han comparado con el descubrimiento de “un nuevo continente”. Sin embargo, TOR había estado ahí siempre, es una ruta de señalización metabólica muy antigua, más que la insulina, por eso se le llama también Diana Mecanicista de Rapamicina. 



Según explica el doctor Hall la función de TOR es REGULAR EL CRECIMIENTO CELULAR:” dicho sencillamente es lo que nos hace crecer cuando comemos, cualquier situación en la que hay crecimiento celular está regulada por TOR en respuesta a la disponibilidad de nutrientes, incluso en el trascurso de la enfermedad de cáncer activo (que es un crecimiento celular indebido). Con TOR se ha producido un cambio en el paradigma de la biología pues creíamos que el crecimiento celular era un fenómeno no controlado activamente”, afirmó Hall.

 Dejemos a un lado ahora la rapamicina y fijemos la atención en la recién llegada a nuestro conocimiento mTOR. Cuando no hay disponibilidad de nutrientes la proteína quinasa mTOR se silencia para detener el crecimiento celular, es “como un interruptor en OF”, explica D. Sabatini. Es obvio que sin este mecanismo regulador las células morirían en su intento de reproducción al no encontrar nutrientes disponibles para ello. En ausencia de nutrientes mTOR se inactiva y la célula recibe la orden de resistencia, reparación y reciclado de proteínas viejas construyendo con estas otras nuevas. Durante el período de silencio de TOR se da paso a una prodigiosa función natural llamada AUTOFAGIA, todo un proceso esencial de reparación de daños donde las células viejas(SENESCENTES) que ya no hacen su función se descomponen y se reciclan sus orgánulos periódicamente como un “control de calidad”. Como se habrá percatado usted, la importancia de la rapamicina radica en que puede bloquear a mTOR a voluntad cuando lo necesitemos, sin olvidar que nos condujo al descubrimiento del mecanismo de control del crecimiento celular.

El doctor Yoshinori Ohsumi fue recientemente galardonado con el premio Nobel de medicina 2016 por su “descubrimiento de los mecanismos de la autofagia” lo que da una idea de la importancia de este fenómeno celular que es otra de las esenciales funciones reguladas por mTOR. En la actualidad Figuran en las quinielas los nombres de Hall y Sabatini como posibles aspirantes al Nobel por el descubrimiento de TOR, ¡merecido lo tienen también!, ¡ya lo veremos!

Las células viejas SENESCENTES que han escapado a la AUTOFAGIA quedan en periodo de latencia, y a medida que crece el número de estas células (zombis) producen daños a los tejidos circundantes perturbando su funcionalidad (son también liberadoras de CITOCINAS proinflamatorias). La acumulación de células senescentes ocurre en el proceso de ENVEJECIMIENTO, se propicia por DESCENSO de la autofagia y la DISMINUCIÓN en la intensidad de la reparación celular, de ahí la importancia de tener bajo control a mTOR para que se efectúe una mayor autofagia. Distintos laboratorios están trabajando para ofrecer soluciones farmacológicas al problema de la SENESCENCIA CELULAR pues hay graves enfermedades donde estos fármacos podrían aliviar, como ya se ha demostrado en algún caso particular.  Un ejemplo de FÁRMACO SENOLIÍTICO es el D+Q cuyo reporte positivo ha sido publicado por la Clínica Mayo mediante un paper en Pub Med septiembre 2019. La rapamicina ha demostrado ser SENOMÓRFICA pues evita los vertidos de citocinas inflamatorias a los tejidos, pero no elimina las células senescentes. Los primeros senolíticos que aparecerán irán dirigidos a tratar enfermedades, seguramente le seguirán otros para PREVENIR EL ENVEJECIMIENTO, pero mientras tanto podemos probar ya con mucha seguridad los polifenoles senolíticos propios de las plantas, la QUERCETINA (un buen antiviral y antihistamínico) es el mejor candidato por ser parte integrante del mencionado medicamento D+Q. Hay otros más también disponibles de venta libre sin receta como la FISETINA y la CURCUMINA, sin olvidar a la ESPERMIDINA que ha tenido un reporte exitoso en longevidad editado por Science Daily de la Universidad de Texas el 21 abril del 2017(una buena razón para seguir tomando queso manchego rico en espermidina, y rechazar el fresco o el de untar).

Otras importantísimas investigaciones actuales relacionadas con mTOR y la autofagia se centran en el cáncer, la epilepsia, el alzhéimer, párkinson y otras enfermedades degenerativas relacionadas con la vejez, ¡impresionante!

El terreno está abonado desde 1935 cuando Clive McCay con su equipo hicieron una investigación en ratones donde descubrieron que reducir las calorías ingeridas por los roedores, lo que se llama Restricción Calórica ALARGABA LA VIDA DE ESTOS ANIMALES EN UN 50%, este hallazgo  marcaria un referente en la investigación pues era el único indicio conocido que indicaba que el envejecimiento y los años de vida útiles SON MODIFICABLES, el fenómeno se repite tanto para gusanos , moscas de la fruta o levaduras.


Nuestro investigador cordobés Rafael de Cabo, director del instituto NIA en los EE. UU. es un referente en el estudio del envejecimiento y la salud, una de sus muchas publicaciones es la de Springer Sature 17 de enero de 2017 donde concluye que” la restricción calórica en monos Rhesus mejoró su salud y la supervivencia”. En 2018 el investigador español publicó u paper en pubMed que concluyó: “el ajuste del tamaño y la frecuencia de las comidas han surgido como herramientas poderosas para mejorar y posponer la aparición de enfermedades y retrasar el envejecimiento”.

Los chinos hace tiempo inmemorial que recomendaban levantarse de la mesa cuando notaban estar llenos al 80%. Algo debió aprender también en su azarosa vida, de acá para allá, Miguel de Cervantes Saavedra pues en su inmortal novela se puede leer que don Quijote le dice a Sancho: “Sancho amigo, come poco y cena menos, que la salud de todo el cuerpo se fragua en la oficina del estómago”. Generalmente la dieta mediterránea se ha considerado que fue y debiera ser “frugal”, como lo afirma Miguel Ángel Martínez­-González autor principal del estudio Predimet y Predimet plus.

Según el conocimiento acumulado, el aumento de la longevidad está ligado a la disminución del crecimiento y el metabolismo celulares que de momento debemos y podemos conseguir deprimiendo las VÍAS DE DETECCIÓN DE NUTRIENTES, el primer paso es ajustar la dieta.

 Se vincula a una mayor longevidad la reducción de la insulina mediante la reducción de hidratos de carbono como los CEREALES Y EL AZÚCAR. La insulina es uno de los detectores de nutrientes más conocido que se activa también con el exceso de proteínas en la dieta, pero NO detecta la presencia de grasas, ESTO NOS PERMITE CONSUMIR MÁS GRASAS SALUDABLES SIN QUE AUMENTE EL RIESGO DE OBESIDAD, DIABETES, CÁNCER O ENFERMEDAD CARDIOVASCULAR. La insulina no solo permite la entrada de glucosa a la célula, sino que es importante para la síntesis de proteínas, el almacenaje de grasa, el crecimiento o la división celular, en virtud de ella la especie humana ha podido crecer cuando hay alimento y dejar de crecer cuando no lo hay. Sin embargo, los niveles altos de insulina y la resistencia a la insulina están relacionados con CÁNCER Y CARDIOPATÍAS.

Otro conocido de nuestra biología es el FACTOR DE CRECIMIENTO INSULÍNICO IGF1 (hormona de crecimiento más insulina) este señalizador interviene en el crecimiento y la longevidad, niveles elevados permiten la reparación de heridas o la reproducción, pero en edad avanzada los niveles elevados producen el efecto negativo de contribuir al cáncer y a la muerte temprana. Curiosamente los individuos con Síndrome de Laron tienen pequeña estatura, son más longevos y saludables, además, son prácticamente inmunes al cáncer y a la diabetes (los individuos con esta mutación carecen de IGF1 y son muy sensibles a la insulina). 




Valter Longo ha investigado que una de las claves de la salud y la longevidad pasa por bajar la influencia de la IGF1 como a los portadores de la mutación de Laron, de nuevo la dieta y el ayuno son una buena forma de conseguirlo. El mercado farmacéutico ya cuenta con un fármaco que puede inactivar la IGF1 en adultos, pero de momento su uso esta reservado para la acromegalia.

Está claro que La vía mTOR es una señalizadora de la presencia de nutrientes en la sangre, sobre todo de aminoácidos y proteínas, se puede REDUCIR su actividad a través de la reducción de proteína animal de la alimentación y un mayor consumo de la vegetal (0,8 g. de proteínas por kilo de peso corporal, y algo más a partir de los 70 años y en los deportistas), quizás el efecto depresor del ayuno sobre mTOR se deba a la reducción de las proteínas y no tanto a la reducción calórica. Esto mantendría alta nuestra capacidad de reparación y autofagia alejando el cáncer y otras enfermedades. El EJERCICIO de intensidad siempre adecuado a cada persona particular es una buena manera de regular la mTOR. Los rapalogos naturales que a continuación se mencionan pueden regular a la baja la m TOR, son polifenoles defensivos producidos por las plantas al ser sometidas a estrés.

Por último, la AMPK (proteína quinasa activada) está ligada a las vías de crecimiento por ser un INDICADOR INVERSO de energía (como el piloto de la gasolina de un coche), se activa cundo no hay combustible. Se sabe que favorece la captación de glucosa por parte de las células musculares incrementando el número de mitocondrias. Se puede controlar al alza, lo que estaría indicando caudales bajos de energía (engañando así a las células), mediante un consumo MENOR DE CALORÍAS TOTALES, con lo que bajaría el caudal energético haciendo subir la AMPK con el subsiguiente veneficio para la salud y la longevidad.

Como ya hemos mencionado, los científicos buscan moléculas que puedan IMITAR O MIMETIZAR las condiciones del ayuno engañando a los señalizadores de nutrientes para que crean que hay escasez de estos, con ello se impulsa la autofagia y al tiempo se puede influir favorablemente en otros mecanismos de reparación y rejuvenecimiento. Buen ejemplo de moléculas RAPALOGOS son: el resveratrol, el té verde, la cúrcuma, la berberina, el ajo, chocolate, la capsaicina de los pimientos etc. 

Seguramente son muchos más los polifenoles que tengan estas virtudes. Sin duda la mayor sorpresa ha sido el estudio TAME que en la actualidad trata de confirmar que el medicamento llamado METFORMINA (extraído de las lilas francesas) tiene el poder de imitar las condiciones del ayuno por activación de la AMPK, con el subsiguiente beneficio para la longevidad. Tal vez también influya la metformina reduciendo la presencia de la TOR pues se ha evidenciado que los pacientes que toman este medicamento para controlar la diabetes II tienen un riesgo MENOR de cáncer y viven más que los que no la toman. Por todo ello tenemos delante el que podría convertirse en el primer medicamento antienvejecimiento viable dado sus escasos y leves efectos secundarios, además resulta muy barato de producir (medicamento de los esenciales para la OMS).

EN RESUMEN: si activamos los mecanismos de supervivencia de nuestras células EN AUSENCIA DE ADVERSIDAD REAL, es decir en ausencia de escasez de alimento o estrés físico (a esto se le llama hormesis), estaremos caminando por la senda de la longevidad y la prolongación de nuestra vida.

La CONTENCIÓN del consumo de proteína animal con generoso aporte de grasas buenas, limitar el azúcar, relegar harina y cereales en lo posible, limitar las calorías totales moderadamente, hacer una  dieta de restricción horaria (ayuno intermitente y ayuno prolongado), esperar unas horas después de cenar para ir a la cama, propiciar un sueño reparador, pasear durante las horas de sol, alejarse del sillón, practicar ejercicios intensos, levantarse con frecuencia del asiento por la menos 90 segundos cada vez, son los mejores hábitos.

 La autofagia solo se da durante el ayuno, Longo recomienda un mínimo de doce horas de ayuno diario, no se olvide que un simple bocado de proteína rompe la autofagia pues activa mTOR. El ejercicio intenso o de fuerza también estimula la autofagia y mantiene baja a mTOR. El frío y la sauna de infrarrojo cercano son estrategias seguras que completan nuestro arsenal de medidas para mantener la longevidad y combatir el envejecimiento, que a su vez es la mejor manera de evitar la enfermedad y alargar la vida en adultos sanos.

Larga vida saludable para todos es el objetivo de la ciencia actualmente, ¡comencemos ya!

                                           Juan Carlos Fernández Salamanca.